lunes, 18 de febrero de 2013

La infancia se ha acortado.


Todos los padres piensan que sus hijos crecen demasiado deprisa y que dejan de ser niños muy pronto. Pero no es sólo una percepción los expertos aseguran que en la última década se ha adelantado la pubertad y los psicólogos y pedagogos ya hablan de un nuevo “síndrome”.

Los niños de todas las épocas han querido hacerse y jugar a ser mayores, ya que de esta forma pueden acceder a actividades que por su edad les están vetadas. Pero nunca como ahora la infancia ha sido tan corta. A partir de los diez años los niños ya quieren entrar en el mundo de los adultos y su comportamiento a los doce años dista mucho del que mantenían sus padres a su misma edad.


Los niños, en algunos aspectos, no sólo se comportan como adolescentes, sino como pequeños adultos. Primero sustituyen los juegos por el ordenador, y después los cuentos por revistas juveniles. Desde que están en primaria hablan de novios y sus conversaciones pueden ser más propias de niños de secundaria de 16 años.

Puede parecer que un día están jugando con muñecas y al día siguiente quieren maquillarse, se fijan en los chicos y comienzan los conflictos por la ropa que quieren llevar. 
No es tanto que maduren antes, sino que la  sociedad, las costumbres y, sobre todo, los medios de comunicación, les llevan a vestirse y comportarse como niños más mayores al poner a su alcance productos y actitudes poco propias de la etapa conocida como infancia.
Crecer antes de tiempo no es positivo para los niños, que viven y actúan como adultos cuando aún no se está preparado para ello, en lugar de vivir intensamente cada etapa, ya que es necesaria para su desarrollo.

Este acortamiento de la infancia también se ha dejado notar en el hecho de que los niños entran antes en el mundo de los adultos y sus problemas. Así, se ha detectado que problemas relacionados con trastornos de la alimentación o en el consumo de alcohol y drogas comienzan a aparecer cada vez a edades más tempranas. Asimismo, la edad media de inicio en el tabaco se ha reducido sensiblemente, datos que deben ser un toque de atención para los padres.

Entre las consecuencias puede destacar la inmadurez y sensación de insatisfacción que pueden mantenerse a lo largo del tiempo.




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